THE ROUGE BOOK KISSTANGO®

El beso y el tango, es el arte de la naturaleza

By HD . cultivando rarezas

El libro expone una conversación, en una noche de Tango, con Vino, entre una mujer y un hombre. La conversación gira en torno a lo que despierta el tango, en una hibridación de temas, vino, biología, ciencia, caos, orden, emociones, estados de ánimo…. Exploraciones y buceo.

Cuando el hombre descubre el destilado de un beso y el tango, es el puente a la magia, la imaginación y la creatividad del ser.

Es sin duda, el combustible del más alto octanaje, para el amor y el devenir en el diario vivir del humano que danza en el vivir.

Hay que comprender más allá de las palabras, con el silencio”

(Shin Jin Mei, texto antiguo zen)

1

Hablarán en silencio, en un silencio ensordecedor. Pronunciarán cada palabra en el lenguaje universal de las miradas, los gestos y las emociones. Conectarán sus sentidos. Saben que, de otro modo, podrían entenderse pero nunca fusionarse. Y ellos quieren dejar de ser dos. Mejor, entonces, transitar el camino largo. El de los significados unívocos. El que no deja resquicios ni hendijas por donde pueda filtrarse la incomprensión. Los demás oirán todo y escucharán nada. Ella y él hablarán en silencio. El mundo, en su sordera, los creerá callados.

2

Él: ¿Qué fue primero, el beso o el tango? La historia universal del beso acumula infinitos tomos. Cada volumen ocupa una biblioteca entera, que antes de nacer hemos explorado. Sus páginas cuentan que los esquimales siguen besándose con la nariz, que las aves se picotean apasionadamente, que los zorros lamen sus hocicos. Que cuando el hombre era simio, la madre alimentaba a su cría de boca en boca. El beso como puro instinto, resabio de aquel ritual primitivo de supervivencia (e iniciación amorosa). En el principio fue el beso, milagro de la naturaleza. Presente en todos los tiempos y en todas las partes. El tango, prodigio de la cultura, brotó luego. Sin beso no habría tango. ¿Baila conmigo?

3

Ella: El tango es otra forma del beso. O mejor, es el beso disfrazado de danza, de canción, de poesía. El error es pensar que sólo con los labios besamos. Pero hay otro error, aún más grosero: el de despojar al beso de su componente cultural; el de reducirlo a un mero acto biológico. ¿Ha oído usted de los antiguos caballeros, que al volver de la batalla besaban a la dama para comprobar si había bebido durante su ausencia? ¿Me creería si le digo que ahí empezó todo? La historia universal del beso expone hipótesis contradictorias, porque desprecia a la lógica y a la razón. La dicotomía entre naturaleza y cultura es tan absurda como la del huevo o la gallina. Y tan necesaria. Venga, bailemos.

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