EL ARTE VISUAL DE DAVID LYNCH

Si describiéramos la obra cinematográfica de David Lynch en pocas palabras podríamos decir: secuencias de ensueño alucinantes, Laura Dern, Doppelgängers. DirigióMullholand Drive y Blue Velvet y creó Twin Peaks pero además de ser cineasta, empezó su trabajo como artista visual.

Por eso no nos sorprende que el maestro del cine esté preparando una exhibición de su arte para el museo de la Academia de Bellas Artes de Pennsylvania. Pero más que un genio que prueba su mano en un dominio desconocido, Lynch de hecho fue entrenado en esa academia como un artista antes de proceder a cambiar los cánones de la cinematografía. De niño, aprendió a pintar y a los catorce, el padre de un amigo se volvió su mentor. Cuando descubrió que podía dedicarse a eso, no quería sino fumar cigarrillos, tomar café y pintar. Eso hizo en la secundaria, seguido de un año de estudios en Boston y finalmente, a la academia que ahora monta su primera exhibición.

En 1967, tras escuchar el rumor de unas plantas y el sonido del viento chocando contra su lienzo, se le ocurrió la idea de una pintura en movimiento. Luego de dar vueltas a la idea, creó una instalación multi-medial titulada “Six Men Getting Sick”. Se trataba de tres impresiones de su cabeza en un molde de resina en las que proyectaba un minuto de animación repetitiva, mostrando seis cabezas en varias etapas de incomodidad.

Otros proyectos también ilustran la imposibilidad de distinguir entre animación y artes visuales como tales.

La abuela (The Grandmother) muestra a la madre de un mentor como una nana que nace de una semilla plantada por un chico hambriento de amor.

David Lynch’s “The Grandmother” (New original score by Lucas Brode) from Lucas Brode on Vimeo.

Sus próximos (casi 10) años los pasaría creando Eraserhead, un clásico de culto que cuenta la historia de Henry Spencer, quien debe cuidar de su hijo, terriblemente deformado, en un paisaje industrial. No le gustó a todos inicialmente – con cierto grado de razón – y aunque el tiempo le convirtió en una obra de culto, sigue siendo cierta la descripción que hizo su propio creador: “es un sueño de cosas oscuras y problemáticas”. Sin embargo, la importancia de Eraserhead es que fue una especie de transición entre el arte visual y el cine para Lynch, quien poco después ganaría varios Óscares por otra historia de un personaje deforme, El Hombre Elefante.

Fotografías vía New York Times.

Por Luis Barrueto

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